
Hay un archipielago compuesto por más de 6,000 islas entre Finlandia y Suecia. En finlandés, Ahvenanmaa y en sueco (que es lo que hablan el 97% de sus 26,650 habitantes) Åland. A las islas Åland fui a dar el fin de semana pasado.
Notas sueltas sobre un paseo a un veraneadero nórdico:
- Un mapa es una cosa muy útil.
- Si vienes del trópico, olvida tus prejuicios sobre lo que es un verano en el Báltico. La cosa es así: los nórdicos -en general, los notropicales- se ponen una pantaloneta y chanclas al menor asomo de sol. Esto se entiende, pues cualquiera que venga de meses de oscuridad y fríos bajo cero no ve la hora de deshacerse de la ropa y los zapatos pesados tan pronto el clima da señales de algo. Cualquier cosa. Pero cualquier cosa incluye 19C y viento. O 12 grados y aguas gélidas. Hombre: eso NO es calor. Calor: 40C, humedad y mar caliente. A mi me dijeron "vamos para las Islas Åland", pero el clima venía estando tan bogotano en Helsinki y no pronosticaba nada diferente allá, que yo incrédula, me fuí así. Moraleja: empaca el vestido de baño así el pronóstico del tiempo sólo aügure 15C y cielos toldados. Verano es verano, incluso y todavía en estas latitudes. Si después decides que no te quieres meter al mar a congelarte, está bien: pero no te niegues la posibilidad del chapuzón.
- Por las mismas razones anteriores: en el futuro, lleva las chanclas. Sobretodo si es verano, trópico o no!
- Si vienes del trópico, recuerda tus prejuicios sobre lo que es un verano en el Báltico. Empaca mangas largas (pero no sólo mangas largas) pues las temperaturas después de las 8pm bajan. Y el viento cala. Hará sol, pero el viento igual cala. Segunda moraleja: empaca un poco de todo.
- Es un viaje largo, pero bonito. Mejor dicho: es un viaje largo Y bonito. En tren, dos horas hasta Turku, antigua capital finlandesa. Duermes en Turku. En Turku te montas en un barco "nande, nande, nande" y navegas por el Báltico y entre islas 8 horas hasta llegar a Mariehamn. Te recibe un solazo que no te esperas. Calorcito suave. Gente con gafas de sol. Es verano.
- Mariehamn es un pueblecito. Chiquito. 10,000 personas viven allí durante el invierno que, en términos prácticos, dura unos 9 meses del año. En verano, 75,000 almas navegan hasta lo que es un lugar idílico, por el breve espacio de dos meses. La consigna parece ser: aprovecha. Verano es ya. Nos congelaremos y veremos sólo blanco los otros 9 meses, así que Junio y Julio: verde, mar templado, sol hasta altas horas, fresquito. Barcos. Calma. Pesca. Casas pispas. Gente Linda.
- Si estás de buenas, te quedas en una posada chistosa, cuya dueña sólo habla sueco, algo de inglés y chapucea finlandes. Con cocinita. Blanca. Con una linda mesita para desayunar y comer al sol. "Una casita chiquita, como para Luna". La posada, Strandbergs Stugor, queda a las afueras del pueblito. Caminas 30 minutos para llegar allí, pero vale la pena. Vale la pena incluso si una mujer borracha se mete en tu cabaña en la madrugada buscando "a su buen amigo Vesa". Amablemente tu hermana le informa a la borracha desconocida que ahí no está Vesa. Ella les desea buenas noches a todos y trastabillea, saliendo de la cocina. Teemu y Andrea concilian el sueño de nuevo con el corazón en la mano, después del susto de los gritos borrachos en la cocina. Luna y Sandra duermen en el cuarto de al lado sin inmutarse.
- Si estás de malas, la dueña de la posada "obliga" a su marido a que te lleve a tí y a tus valientes acompañantes en un cortico paseo en barco. La comunicación falla en algún punto y lo que debería ser un paseo de 1 hora por el archipielago se convierte en un aventón de 5 minutos hasta el centro de Mariehamn. El señor sólo habla sueco, así que nadie logra entender que fue lo que pasó.

- Si estás de buenas (como lo estuvo Sandra el 98% del paseo) viajas con tu hermana, tu cuñado y tu sobrina, no hay afanes, y todo sale bien. Si estás de buenas pruebas cosas ricas: berry crumble, otro pan oscuro y rico, pancackes con crema y ciruelas pasas, salmón, salmón, y más salmón. Y un té rico, "jugo caliente", del color que más le gusta a la Luna: rojo dojo.
- Los nórdicos son organizados hasta en las playas públicas: baños limpios. Lugarcitos para cambiarse. El día de playa empieza tarde; Sábado en la mañana somos pocos los que asomamos la naríz por allá. Y no es precisamente por que el agua estará mas calientita por la tarde. (puaj!) La "playa" se llena tipo 4pm. Claro, si hay sol hasta las 11pm, cual es el afán?
- No sé si por que llegamos a Mariehamn antes de que arrancara la temporada en forma (15 de Junio), pero el pueblo estaba bastante solito. Para ser un veraneadero, muuuy tranquilo. Si así es el verano, cómo será el invierno? Esto me hace pensar (con todo respeto) que ese pequeño paraíso verde azul que me fue dado conocer no me parecería tan paraíso en otra estación.

- Que casas más bonitas las que se ven botaditas por ahí en las islas en el camino entre Turku y Mariehamn. Casitas de verano cuasi perfectas. Con simpáticos saunas adyacentes que dan al mar para darse el gélido chapuzón después de una buena sudada.
- Bonito el cuento de los nórdicos con el mar. Visitamos una tumba vikinga: un monticulo de piedras, en forma de barco. Sencillo y contundente. El último viaje. En todas las iglesias: un barquito colgando para los marineros. Mucha (casi toda) la gente sabe o entiende lo básico de navegar. Si eres una montañera te impresionas facilmente con esas cosas... (mmmmm...será por que eres montañera que no cargas el vestido de baño?)
- Los días largos son una bendición: hay más tiempo para hacer más cosas.
- Los días largos son una maldición: nunca duermes suficiente. Abres el ojo a las 4 am por que brilla el sol afuera, a más no poder, y tienes sueño pero no logras dormir profundo de nuevo. Quieres pero no puedes. Andas con sueños pendientes. Como no oscurece antes de las 11pm, quien convence al pequeño terremoto con pilas energizer de que es hora de ir a dormir? Que ya es de noche? Si el sol no duerme aquí! No es de noche, es de día! Ni yo me creería el cuento. Pelea para dormirse la luna nórdica.
- Me parece entonces que fui a las islas Åland, y a tantos otros lugares ultimamente, a aprender sobre términos medios.
- Por primera vez en mi vida usé (sistemáticamente) y encontré muy útiles las gafas de sol. Buen descubrimiento.
- Volvimos a Helsinki el Domingo a las 11 pm y el cielo era casi el cielo naranja de Bogotá cuando el sol se pone a eso de las 5:45 pm. Y me acordé que llevaba meses sin ver el sol teñir ningún cielo así.
Hola. Esto tiene cara de bitácora de viaje, y la escribe Sandra. Tengo ganas de que no se me pierdan las cosas que escribo cuando ando por aí, de escribir más, y de guardarlas por acá.